1 jun. 2016

Mis besos no son de cualquiera - Marta Garzás Martín

La verdad es que tengo una vida social y laboral envidiables pero, si hablamos de la sentimental, es un completo caos porque me encanta jugar y eso conlleva ciertos riesgos. A María la vuelvo loca y a mi jefa... Bueno, el hobby de Kenet es hacerme la vida imposible y el mío, conseguir que pierda los nervios. En mi juego de seducción sólo tengo una regla básica: mis labios están prohibidos. Creo que los besos tienen más valor e importancia del que la mayoría de la gente les da: son el reflejo del alma y no se pueden fingir. Por eso yo sólo se los doy a quien considero especial. ¿Tiene algún sentido? (Lesbianlips)

Editorial Egales

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